VIAJE #1: Camino a Lisboa

Con el Primo y Alex en la puerta del Albergue de juventud donde nos quedamos en Lisboa

1ª PARTE: PREÁMBULO

Esta fue la primera vez que salí de España y creo que va a ser la primera entrada de este blog de viajes (a no ser que luego más adelante me dé por poner más entradas sobre otros viajes "provinciales", ya que incluso estuve viviendo unos meses en Badajoz de chiquitillo 😅).

La verdad es que, a día de hoy, no recuerdo exactamente la fecha 📆 en la que hice este viaje con mi amigo Alex y mi primo Migue pero, este último, me comenta que sucedió tras las navidades de 2004 (del 7-13 de enero). Si más adelante averiguo fechas por algún documento, actualizo el blog y listo.

CONTEXTUALIZACIÓN

En enero de 2004 ya habían pasado 2 años desde que saqué mi flamante título de INEF (Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte). Tenía 23-24 años (me lío con los cálculos matemáticos, la verdad) y vivía en El Realejo, en Granada; en un pequeño pisito en un entresuelo que mi tío Jesús me alquilaba por tan sólo 180€ al mes. Recuerdo que no pagaba luz 💡 porque estaba enganchado a la red eléctrica (ni agua 🚰 tampoco, la verdad; 😎).

En la foto de abajo se pueden apreciar las paredes "peladas" de mi pseudo-sótano antes de que aplicara el "rehuetor" con el Alex, pero eso lo contaré en otro post 😂.

Aquí está el rey de la casa, mi Yonyo; en mi "zulo" de Los Realejos

Mi sueldo de monitor de natación 🏊 en la piscina de Fuentenueva oscilaba entre los 800€ y los 1000€ mensuales, dependiendo de los días de fiesta que tuviera el mes y de las sustituciones que hubiera sido capaz de realizar durante mis jornadas semanales de lunes a sábado. Mi trabajo era un apaño en el que cobraba por horas en calidad de becario de la Universidad de Granada; sin cotización, ya que, si quería un contrato laboral en regla, tenía que costearlo un servidor y pasar de 7€ a 5€ la hora. Por esos tiempos ni entendía ni valoraba la importancia de cotizar para la Seguridad Social, pero sabía que necesitaba el dinero para costear mi independencia. Hora que no trabajaba, hora que no cobraba, así que me pasaba el día metido en la piscina.

Posando con un grupito de alumnos de la piscina de Fuentenueva

Además, los fines de semana trabajaba por temporadas como repartidor de pizzas 🍕 en la "Voy Volando" de La Zubia (parece ser que no tengo ni una foto de esta etapa 😭); y también estuve 3-4 navidades trabajando como monitor en "Juveándalus" (en la Feria de Muestras de Armilla), que me servía para conseguir unos ahorrillos extra.

Visita de mi hermana María y mi sobrino Juanjo a Juveándalus

A pesar de no tener un sueldo 💰 como para tirar cohetes, allá por el 2001 me hice con mi primer coche, que me costó 9 mil y pico euros en total (contando los intereses del préstamo que hice al banco). Cada vez que ahorraba un poco, iba al banco e iba pagando la deuda pendiente, de modo que pude pagarlo todo en aproximadamente año y medio. Sí, siempre he sido muy ahorrador 🐀.

En la foto del coche (abajo), se puede apreciar un "bollo" en la parte delantera, producto del atropello de dos gitanas que iban en moto. Sin bromas. Gracias a Dios no pasó nada grave y el accidente fue fortuito y no intencionado; pero eso, también lo contaré en otra ocasión.

Mi Fiat Punto, un par de años más tarde (en La Gomera)

Me fui de casa a los 20 años aproximadamente; ya tenía mi propio pisito "picadero" 🏚, trabajo 👷, algo de dinero 💸 y coche 🚗. Tenía claro que el siguiente paso para mí era empezar a viajar. Ya había estado con el coche por territorio nacional (Almería, Murcia, Barcelona, Zaragoza, Madrid...), así que supongo que tocaba dar el salto internacional, y qué mejor destino que un país tan cercano como Portugal.

PREPARATIVOS

Está claro que yo lo tenía claro (valga la redundancia), pero ahora tocaba convencer a alguien para que me acompañara. Yo por esos tiempos estaba poco curtido y daba un poco de "canguelo" irse por ahí solo siendo tan inexperto. Supongo que empecé a vender el viaje entre mis más allegados como algo fantástico y maravilloso, pero me da que no cuajó, claro. Con el tiempo me he dado cuenta de que cada persona tiene sus propios planes y muchas veces es complicado ponerse de acuerdo.

El caso es que recuerdo perfectamente la llamada de mi primo Migue (el Primo) al "domo" (teléfono fijo) de mi casa. A voces, como él habla, me dijo algo así como: "¡Marco! He estao pensando y... ¡Qué pollah! Ámonoh pa Portugal, que vida no hay máh que una!". ¡Menudo subidón que me dio! Me alegró la vida, ¡desde luego!

Convencer al Alex fue pan comido ya que, un viaje tan "imposible" de realizar porque siempre había alguna excusa que impedía hacerlo, se había hecho posible gracias a la "co-iniciativa" del Primo.


Puerto de Lisboa

A los pocos días ya estábamos preparados para el viaje. Creo recordar que el Alex vino hasta mi casa desde la suya, en Los Pajaritos; y de ahí salimos con el coche a recoger al Primo, prácticamente a la vuelta de la esquina, por la Avenida Cervantes; aunque quizá vinieron los dos a la mía... No recuerdo bien. El caso es que nuestro único equipaje era:
  • Una mochila con ropa👚. Cada uno la suya.
  • Un mapa de carreteras 🗺 (por esos entonces no existía el Google Maps y el GPS "TomTom" era para los ricachones)
  • Un librito de "español-portugués" 🕮 que pronto se empolló el Primo 🐣. 
¡Todo listo para empezar la aventura! 🤠

2ª PARTE: CAMINO A LISBOA

Salimos por la mañana con el Alex de copiloto 🚗. El Primo, que se pegó todo el viaje de ida y vuelta en el asiento de atrás, enseguida comenzó a ojear el manual de portugués y a sacar la lógica del idioma en sí. Nos pareció que ¡en cuestión de minutos ya había aprendido el idioma! Me recordó a John Travolta en la película "Phenomenon" 🎞, donde el protagonista aprende varios idiomas en cuestión de días (no voy a hacer spoilers). No en vano, mi primo acababa de terminar dos carreras independientes simultáneamente (filologías clásica e hispánica), además del enorme bagaje cultural que ya tenía por esa época. Desde luego, ir con el primo de viaje era garantía de seguridad en ese aspecto.

PARADA EN HUELVA

Una vez pasadas Málaga y Cádiz, quise parar para descansar en Huelva. Además de que ya llevábamos cerca de 4 horas de viaje y tocaba pausa 🕓, yo tenía cierto interés en visitar la ciudad onubense, pues es la provincia más lejana a mi Granada natal y sabía que era una oportunidad única. De hecho, no he vuelto a visitar Huelva nunca a día de hoy y sólo la he cruzado de paso en un viaje posterior al Algarve portugués.

Comprando fresones en Huelva

Tan sólo dimos una vuelta por el centro y poco más. Recuerdo que nos llamaron la atención unos enormes fresones de un rojo intenso. ¡Nunca antes había visto fresas tan grandes! 🍓Alex, compró unas cuantas al simpático vendedor ambulante y pronto reanudamos la marcha.

EL ALGARVE

Nuestro plan para llegar a Lisboa era recorrer toda la costa meridional y occidental de Portugal para ver un poco el país. Queríamos "recorrer toda la barbilla hasta llegar a la nariz". Nuestra primera parada fue en Faro. Recuerdo poca cosa. Un aeropuerto ✈ y una playita. El tiempo invernal tampoco acompañaba, así que nos hicimos una fotito 📷 y arreando.

Praia do Faro
Como tampoco había mucho más que ver, enseguida seguimos nuestra ruta y llegamos a Portimão. Allí nos encontramos con la espectacular praia da Rocha 🏖. Nos gustó tanto que ahí sí que mandamos al carajo que estuviera anocheciendo, que fuera enero y que el agua estuviera congelada: ¡nos bañamos en pelotas! 🏊

Praia da Rocha
En invierno anochece pronto y enseguida se nos echó la noche encima 🌛. Pronto nos dirigimos hacia Lagos, pero sólo paramos para comer algo. Recuerdo muy poca cosa... Calles empedradas y poco más. Fue ahí donde vi por primera vez la palabra "frango" 🐔 en el cartel de un pequeño restaurante. Pronto aprendí que es una de las especialidades de la cocina portuguesa.

HIGHWAY TO HELL

El camino de la costa de poniente ("desde la barbilla hasta la nariz"), fue toda una aventura de supervivencia. Pasamos miedo... ¡Pero miedo de verdad! 😱. Tras salir de Lagos, entramos en una carretera montañosa llena de curvas. Era noche cerrada ⚉ y pronto empezó a formarse una neblina que nos acompañaría todo el trayecto. Nuestro plan de "ver" la zona costera de Portugal había perdido todo el sentido. Tras un buen rato de curvas tomadas con precaución, entramos en lo que debería ser la entrada a la autopista . Recuerdo que la niebla 🌫 se iba haciendo cada vez más espesa y que nos encontramos con una especie de barreras abiertas y con una máquina tipo cajero 🏧 del que supuestamente debimos haber sacado un ticket. Sinceramente, eso estaba muerto 💀, no había nadie, todo oscuro, no se oía nada... Así que nos adentramos en la autopista.

Fue increíble. Es la primera (y única) vez en mi vida que voy a 20 km/h en una autovía. La niebla era tan espesa que no se veía absolutamente nada. El Alex y yo empezamos de cachondeo al principio, mientras que El primo se desesperaba cada vez más. Hubo un momento de máxima tensión en el que estábamos todos desquiciados y dando voces. ¡Qué mal rato pasamos 😰! Nos fuimos abriendo paso muy lentamente y con toda la precaución del mundo, ya que no se veía más allá de 5 metros y las luces reflejaban la espesa niebla que nos rodeaba.

Recuerdo perfectamente como poco a poco la niebla se fue disipando. Fue maravilloso empezar a distinguir las luces de la entrada a Lisboa. Recuerdo un puente enorme 🌉, luminoso y con un "Cristo" gigante como el "Corcovado" de Brasil, que había visto alguna vez por televisión. ¡Estábamos salvados 😌 y superemocionados 😭😃!

Imagen de la entrada a Lisboa (otro día, de día y desde otra perspectiva)

Pero poco nos duró la emoción. Nada más llegar a la entrada del puente de entrada a Lisboa entre risas y celebraciones, pronto nos cortó el rollo el revisor de la autopista, que nos pidió el ticket 🎟 de entrada a la autopista. Entre que no sabíamos portugués (salvo mi primo que ya chapurreaba algo) y la confusión de sentimientos que traíamos reciente de nuestra epopeya, os podéis hacer una idea del careto que se nos quedó cuando empezamos a comprender que, como no podíamos justificar por dónde habíamos entrado a la carretera de peaje por la que vinimos, tuvimos que pagar el trayecto de autopista completo 💸. No recuerdo exactamente la cantidad (30-60€ más o menos), pero sí que recuerdo que para nosotros, que no teníamos ni un duro por esa época, fue un pequeño "palo" que nos cortó bastante el rollo 😑. Sea como fuere, finalmente cruzamos el puente de Lisboa victoriosos por estar sanos y salvos, a la par que convulsos por la cantidad de sentimientos diferentes que experimentamos a nuestra llegada a la capital lusitana.


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